ACCION Realmente Encontré Una Vida Mejor

Pasó diez días en el desierto de Sonora, soportando el frío intenso de la noche y el calor ardiente del día. El hambre, la sed, la enfermedad y la muerte estuvieron frente a él; y todo en el intento de encontrar una vida mejor. Sebastián llegó a Oregon decidido a juntar dinero para enviar a su familia, sin embargo el viaje le había dejado sin un centavo e inclusive sin ropa. Sometido a cierta explotación por la deuda con el coyote, empezaba en los Estados Unidos, una vida que él mismo nunca imaginó. Fue entonces cuando apareció Héctor, el "Hermano Carmelo", el intachable misionero de la Iglesia de Woodburn. El encontró a Sebastián y con sólo mirarlo, sabía la necesidad que tenía. Le ofreció ayuda, le regaló ropa y le brindó su amistad. La relación con el Hermano Carmelo le llevaría a conocer más de Dios y de una nueva Iglesia. Los estudios bíblicos comenzaron y por primera vez Sebastián conoció la Iglesia Adventista en Woodburn. La música del Grupo de Alabanza, las comidas de cada Sábado, el Banco de Comida los Miércoles y el trato amable de los hermanos, dejaron en él una grata impresión. Sin embargo, al mismo tiempo, luchaba con la mala influencia de los muchachos con quien vivía y el afán del trabajo diario.

Entonces conoció a Miguel Ávila y su mamá, la "Hermana Matilde". Miguel le ofreció que dejara el lugar donde vivía e ir a su casa. Sebastián dijo que no podía. Estaba endeudado con el coyote y debía seguir viviendo en esa casa. Miguel le ofreció pagar su deuda. Pasó algún tiempo y Sebastián finalmente aceptó. Fue adoptado por Miguel y Matilde. Las oraciones al despertar y al acostarse y el saber que había una "madre" que le esperaba despierta todos los días sin importar la hora a la cual llegara, allanaron en Sebastián el camino a Dios y la Iglesia. Fue entonces que se quedó sin trabajo. Lo que no sabía es que un Miércoles de noche en la Iglesia escucharía sobre un trabajo que le duplicaría los ingresos y le permitiría descansar los Sábados. Llegó el día cuando Sebastián se entregó a Jesús y se bautizó. Profundizó en el estudio y lleno del Espíritu Santo entendió que su lugar no era Oregon, que debía regresar a su comunidad en Los Altos de Chiapas y predicar del Jesús que había conocido.

Regresó y predicó a su familia, amigos y vecinos. Comenzó un grupo que secundado por el Pastor local creció tan rápido que llamó la atención de Maranatha Volunteers, quien con las aportaciones de la Iglesia de Woodburn, edificó un templo. En solamente tres años Dios dio a la comunidad de Jet-Ja en Chiapas un líder, un mensaje y un santuario. Sebastián realmente vino a los Estados Unidos a encontrar una vida mejor y es la que ahora comparte cada día al predicar de Jesús.

June 01, 2011 / Acción
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